Bueno, soy muy aficionado a los libros de fantasía épica, y de vez en cuando me gusta escribir historias y relatos cortos, últimamente he escrito algunos con temática del wow. Aquí os dejo uno de ellos, pero con la condición de que alguien más nos envíe algún relato que haya escrito, jeje. Espero que os guste.
Estrella Oscura (parte I)

El viento agitaba su blanca melena, los árboles se mecían al son de una
canción sombría, la noche estaba en su pleno apogeo, por sus ojos
adaptados a la oscuridad tras generaciones de vida nocturna de su
pueblo, seguían en silencio a la enorme sombra que se movía pesadamente
apenas a unas brazas de distancia.
Sabía que en la noche apenas era perceptible, su mimetismo con las
sombras era casi absoluto, pero ese tauren parecía haber descubierto su
posición, pues se había acercado directamente hasta donde él se
encontraba.
Los dos estaban lejos de su tierra natal, no había visto ninguna forma de vida animal o vegetal desde hacía días, quizá por eso la consternación y la tensión eran mayores. Todos los músculos de su cuerpo estaban en tensión, el vello del cuello se le erizó cuando el gran tauren giró su enorme cabeza hacia donde estaba él, haciendo que su silueta al trasluz dejase vislumbrar una gran cornamenta rota seguramente en alguna antigua batalla.
Le miró a los ojos, empuñó con fuerza su espada, a esta distancia su certero arco sería inservible, con las piernas en tensión, justo en el momento en que iba a atacar, el tauren dejó caer su gran maza de Metal negro y madera pulida en el suelo con desdén, a su lado dejó su petate y se paseó el terreno cercano buscando algo en el suelo.
La sangre de Elfegar bullía con fervor en sus venas, se asustó tontamente al temer por un momento que al tauren pudiese llegar a oír los poderosos latidos de su corazón que parecía querer escapar de su pecho, y comenzar él mismo la batalla.
Tras unos minutos el tauren regresó con una considerable cantidad de
madera seca, y, usando unos rudimentarios utensilios, en un momento
tenía preparada una hoguera. El tauren se sentó con cuidado, sacó del
petate dos conejos y se puso a despellejaros aparentemente
despreocupado y tranquilo.
Cuando hubo terminado, limpió las pieles y las colgó en un árbol
cercano para que secasen, usó dos largas y delgadas varas de madera
para ensartar los conejos y ponerlos al fuego.
Mientras se cocinaban, sacó lo que parecía una pipa, y se sentó a fumar mientras contemplaba el horizonte. El elfo estaba extrañado, pensaba que los tauren eran vegetarianos, pero parecía estar equivocado. La verdad debía haber prestado más atención a las clases del maestro druida que les instruía en las razas que pueblan todo Azeroth. Rápidamente sacó esos pensamientos de su cabeza, cualquier descuido por pequeño que fuese haría vulnerable su posición y no tenía ninguna gana de entablar una batalla a muerte y menos con el estómago vacío.
Una vez cocinados dejó un conejo a un lado pinchado en la misma vara en la que se había cocinado en la dirección del elfo, tomó el segundo del fuego y se puso a degustar el pequeño roedor. Los latidos de su joven corazón parecían martillazos en su cabeza, y el aroma del conejo le hacía salivar como si fuese una bestia, temía porque su estomago no le delatase con algún sonido.
-Se va a enfriar- dijo de pronto el tauren - si no lo quieres dilo, pero no desperdicies la comida en un lugar como este.-
El sudor frío bajaba por la frente del elfo, no podía creerlo, sabia desde un principio que estaba ahí y no le había atacado. Seguir escondido solo haría acrecentar el ridículo que sentía en este momento, así que envainó su espada, agarró el arco y se acerco con cautela a la hoguera, con un rápido gesto tomó el asado y se sentó a la izquierda del tauren.
Durante la cena ninguno de los dos dijo ni palabra, cuando el testado humanoide acabó su cena, sacó un odre de la bolsa y bebió con gusto, el color anaranjado y el fuerte olor a destilado de la bebida hicieron que cuando el tauren alargó el brazo para ofrecérselo a su extraño compañero este lo rechazase.
Se tumbó a mirar las estrellas y en pocos minutos el tauren estaba roncando fuertemente tirado panza arriba en el suelo. Al parecer sin ningún tipo de precaución ni miedo.
Elfegar todavía no podía creer lo que estaba sucediendo, la comida caliente y la quietud de la noche ayudaron a que se quedase completamente dormido.
A la mañana siguiente se despertó sobresaltado, no podía haberse quedado dormido así, desprotegido frente a un enemigo… Se levantó rápidamente echando mano a de su espada, pero a su alrededor no quedaba más señal del tauren que la hoguera y los huesecillos del conejo que había cenado. Con presteza, Elfegar recogió su petate y se puso de nuevo en camino, recriminándose toda su actuación en la noche anterior, sería el hazmerreír de los guerreros de su pueblo si llegasen a enterarse.
Mientras se alejaba a paso presto hacia un pequeño valle entre dos escarpadas montañas al norte un lobo en lo alto de un risco cercano le vigilaba mientras se alejaba, cuando estuvo a una cierta distancia su forma cambió para convertirse de nuevo en el gran tauren de cuernos partidos.
-Una suerte que no se diese cuenta de esta herida…- dijo mientras se miraba el vendaje de la pierna- si no fuese por el cambio de viento, jamás me habría dado cuenta que había alguien a mi espalda.-
Se quitó el vendaje y sacó un odre con agua fresca y unas extrañas hierbas de su mochila, esperaba que la herida no se hubiese infectado la noche anterior, pues todavía le quedaba un largo camino hacia el norte por esas abruptas montañas, y estando tan débil no podía mantener su forma lupina por mucho tiempo. -Tengo que darme prisa -Se dijo mientras lavaba la herida y aplicaba un ungüento hecho al masticar las hierbas- ese elfo se dirige en la misma dirección. No puedo permitir que un elfo se me adelante, aunque esté herido- Cairne Pezuñadesangre había depositado su confianza en él personalmente y jamás se perdonaría no alcanzar su meta, y volver a Cima del trueno sin noticias de lo que sea que hubiese caido del cielo aquella noche sin estrellas que todos recordaban con pavor...
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Estoy escribiendo la segunda parte, y se pondrá interesante la cosa, por cierto, se admiten sugerencias, queréis que aparezca algo en especial, alguna batalla, algún tipo de personaje?
Y ya sabeis, si dibujáis, escribís, pintáis,
esculpís o cualquier otra cosa que hagais que tenga relación con el Wow
escribidnos a contacto@trastosdeguerra.com y enviadnos vuestras creaciones.
Tags: relatos
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Dan mejores recompensas que los mobs normales, incluyendo recompensas que son únicas de dicho mob. Las recompensas casi siempre son verdes, algunas veces azules y raramente morados, y alguna vez, cuando son de muy bajo nivel, sueltan algún blanco. Nunca son objetivos de misión aunque a veces tienen como recompensa un objeto para iniciar una.
Los mobs raros normalmente tienen la misma vida y hacen el mismo daño que los mobs parecidos de ese área, pero suelen tener una o dos habilidades extra. Dicha habilidad muchas veces se puede adivinar por su nombre. (Paco Lanzarrocas, por ejemplo). Antes los raros tenían un dragón exactamente igual al de los élites pero en plateado, pero desde el parche 2.0.1 se cambiaron y ahora los raros tienen el retrato plateado sin ala, y los élites raros tienen el retrato plateado con ala.

